La fibra es uno de los nutrientes que más se descuida en la alimentación diaria y, sin embargo, influye en la digestión, el control del apetito y hasta en el colesterol.
Señales a las que vale la pena prestar atención
- Digestión lenta o irregular. Cuando el tránsito intestinal se vuelve pesado, suele faltar volumen en la dieta.
- Hinchazón después de comer. Un desequilibrio entre lo que comes y lo que tu intestino puede procesar.
- Hambre poco después de las comidas. La fibra aporta saciedad; sin ella, el apetito vuelve antes.
- Antojos de azúcar. Las subidas y bajadas de glucosa son más marcadas sin fibra que module la absorción.
- Poca energía por la tarde. Muchas veces es consecuencia de lo anterior.
Cómo sumar fibra sin complicarte
Empieza por lo simple: una fruta entera en lugar de jugo, vegetales en dos comidas al día y cereales integrales. Si quieres ver cómo se reparte un plato equilibrado, nuestra herramienta del Plato del Bien Comer te da una guía visual en segundos.
Esta información es educativa y no sustituye el consejo de un profesional de la salud.